¿Qué es la Consultoría Filosófica?

La consultoría filosófica puede entenderse como un acompañamiento o un proceso dialógico de búsqueda y construcción del conocimiento a partir de las vivencias del consultante. Este último es toda persona que desee y acuda a solicitar un acompañamiento de un filósofo para comprender las propias vivencias cotidianas. Ese proceso parte de los saberes parciales y busca alcanzar la cosmovisión de la actuación del consultante para incidir en los sufrimientos existenciales que atraviesan las experiencias vividas de las personas. Tales sufrimientos están relacionados con las dudas personales, las relaciones interpersonales, las manifestaciones de la mente1, así como con el sentido que debe tener la vida personal y grupal. Por lo que no se requiere de conocimientos especiales de parte del consultante, sino solamente de la capacidad humana de preguntarse sobre su vida, de dudar y de comprometerse a dar un rumbo satisfactorio a la vida propia o a potencializar ese mismo rumbo. Por su parte, el filósofo consultor no tiene por misión dar meras soluciones a su consultante, sino más bien darle herramientas para tomar decisiones autónomas que lo encaminen hacia el buen vivir.

Así entendida, la consultoría filosófica es una práctica filosófica, esto es, una aplicación de la filosofía a la vida cotidiana de las personas con el propósito de examinar y entender las creencias, los sentimientos, los valores y principios que guían el vivir de una persona o una comunidad. Esta aplicación es dialógica, esto es, interactiva, ya que el conocimiento vivencial se construye conjuntamente entre el consultor y el consultante con miras a que, este último, de manera autónoma, consciente, valorativa y creativa tome decisiones adecuadas para su buen vivir.

Para llevar a cabo de manera fructífera este proceso, es imprescindible usar todas las estrategias y herramientas de construcción del conocimiento humanístico y social de las que dispone el consultor. Por lo que el diálogo es una herramienta necesaria, ya que configura la idea de una construcción conjunta del conocimiento; los ejercicios de autoconocimiento o de conocimiento mutuo tales como la meditación, prácticas experienciales, vivencias ambientales, dramatizaciones, etc., son igualmente indispensables en la medida en que cuestionan las vivencias propias y a la vez crean o incorporan otras en un proceso de transformación interna y externa de la persona o del grupo. De manera general, las estrategias de diálogo socrático, hermenéutica, fenomenología, pragmatismo, existencialismo, etc., ayudan a que la persona entienda su realidad y tome decisiones adecuadas. 

Esa comprensión de la consultoría filosófica es participe de la amplia historia de la filosofía como búsqueda y práctica del conocimiento para el bien del ser humano. Se fundamenta en que la filosofía es una cuestión de vida, en el sentido de que su quehacer es un compromiso con la vida humana y no humana, así como con el entorno que la posibilita. Por eso mismo, aparece ya en la antigüedad en los epicúreos, estoicos, peripatéticos, etc. En los pueblos indígenas de América y África, la ontología de la relacionalidad permite entender la vida humana cotidiana en su conexión con los demás, los ancestros y el entorno. La sabiduría vivida de las filosofías orientales busca la armonía con el cosmos como marco referencial del buen vivir. De manera general, esa rica tradición filosófica empuja la idea de que filosofar es vivir bien, vivir en paz, vivir feliz y es para todos los humanos y su entorno.

En los años 80 del siglo pasado, Gerd Achenbach recupera ese quehacer filosófico, lo saca de las aulas universitarias para ponerlo al servicio de la sociedad. Así es cómo nace el primer consultorio filosófico de nuestros tiempos en Alemania. De 1982 a la fecha, la práctica de la consultoría filosófica se ha extendido a todos los continentes con matices culturales y filosóficas que la enriquecen.

En México y Latinoamérica es una práctica relativamente reciente, la cual requiere de la participación de todos los filósofos y expertos en disciplinas afines para construir herramientas y estrategias, que visibilicen el carácter social de la filosofía. De igual manera, es importante difundir en la sociedad y en la comunidad científica las actividades que se realizan en este campo filosófico, así como los resultados alcanzados hasta el día de hoy, los cuales hacen de la consultoría filosófica un servicio genuino para la sociedad.

1. Las manifestaciones de la mente son el   objeto material de la filosofía de la mente. Se trata de las maneras cómo nuestras creencias, percepciones, emociones, pensamientos, estados internos se expresan.

Referencias